LA ACCIÓN SOCIAL COMO PILAR TRANSFORMADOR DE LA EDUCACIÓN EN EL MARCO DEL PLAN DE LA PATRIA 2025–2031 Y LAS 7T
La acción social no es un mero complemento de la formación académica: es su condición de posibilidad. En el contexto venezolano, donde la educación ha sido históricamente concebida como un derecho humano, un instrumento de justicia social y un mecanismo de soberanía popular, la acción social emerge como una categoría epistemológica, ética y política que vincula estrechamente el saber universitario con las necesidades reales de los territorios. Esta relación se fortalece aún más con la entrada en vigencia del Plan de la Patria 2025–2031, documento rector que no solo establece metas nacionales, sino que redefine el papel de las instituciones formativas como espacios de co-construcción comunitaria, innovación social y formación integral.
Paralelamente, las 7T Trabajo, Tecnología, Territorio, Tiempo, Talento, Tradición y Transparencia no constituyen una mera sigla, sino un sistema de principios orientadores que desafían las lógicas individualistas, mercantilistas y verticalistas de la educación tradicional. En este sentido, la acción social adquiere una nueva dimensión: deja de ser una “práctica externa” para convertirse en la sustancia misma del proceso pedagógico, donde el estudiante, el docente, la comunidad y el Estado dialogan en igualdad de condiciones.
Este ensayo explora, desde una mirada crítica y comprometida, cómo la acción social y la educación se entrelazan de forma indisoluble en el marco del Plan de la Patria 2025–2031 y las 7T. Se analiza su potencial transformador, sus desafíos operativos y su aporte concreto a la construcción de una sociedad justa, productiva, soberana y ecológicamente responsable. No se trata de describir un modelo idealizado, sino de reconocer con honestidad intelectual los avances, tensiones y responsabilidades éticas que implica asumir la educación como práctica social emancipadora.

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