IDEAS EMANCIPADORAS LATINOAMERICANAS José Antonio Páez
La mentalidad de Páez experimentó una metamorfosis única: de la rudeza del campo a la sofisticación de las élites urbanas. A través del pragmatismo, los valores políticos y la defensa de la propiedad porque a diferencia del idealismo bolivariano, Páez se guio por resultados inmediatos. Su concepción de nación era la de un territorio productivo y ordenado y aunque su origen fue el caudillismo basado en su carisma y fuerza, sus lineamientos de gobierno se basaron en el Legalismo Conservador; ya que, creía que la estabilidad de Venezuela dependía de una alianza sólida entre el ejército y la oligarquía ilustrada de Caracas y sus lineamientos económicos siempre favorecieron la seguridad jurídica para los terratenientes, considerando que la agricultura y la ganadería eran los únicos motores de la civilización.
Páez no fue un estratega de academia, sino un genio táctico de la guerra de guerrillas y la caballería. Logró lo que nadie más pudo: arrebatarle los llaneros a la causa realista liderada antes por Boves y unirlos a la causa republicana. Es decir poseía un liderazgo de base natural, entre los hitos bélicos que de él se pueden mencionar están Las Queseras del Medio (1819): Con su famosa orden de "¡Vuelvan Caras!", 150 llaneros derrotaron a más de 1,000 jinetes españoles y la Batalla de Carabobo (1821); donde comandó la Primera División, siendo la pieza clave para la victoria definitiva de la independencia venezolana. Se le atribuye la mística de no haber perdido nunca una batalla personal, lo que cimentó su estatus de semidiós entre sus tropas que lo sabían General Invicto.
Su carrera política se divide en su papel en la Gran Colombia y sus tres periodos presidenciales en Venezuela. La Cosiata y la Separación: En 1826, donde Páez lideró el movimiento que cuestionaba el centralismo de Bogotá que culminó en 1830 con la creación de la República de Venezuela, de la cual fue el primer presidente. La Hegemonía Conservadora durante sus mandatos, en los cuales se implementaron leyes de libre comercio; como la Ley de 10 de abril de 1834 y se buscó el reconocimiento diplomático de Europa y El Caudillo Civilizado cuando Páez entendió que para gobernar necesitaba a los intelectuales. Por ello, delegó gran parte de la gestión administrativa en hombres como Santos Michelena y Ángel Quintero.
En la vida de José Antonio Páez hubo dos aspectos que definieron el cierre de su ciclo heroico y su transformación personal: la ruptura con el Libertador y su sofisticada vida en el exilio.
La separación entre Páez y Bolívar no fue solo un pleito personal, sino el choque entre el idealismo continental y el pragmatismo local.
El movimiento La Cosiata fue el detonante en 1826 para que Páez fuese destituido por el Congreso de Bogotá debido a quejas sobre su reclutamiento forzoso de soldados. El pueblo de Valencia se rebeló en su apoyo, y Páez, en lugar de obedecer a Bogotá, asumió el mando de Venezuela. Bolívar regresó del Perú para evitar la guerra civil y, en un gesto polémico, perdonó a Páez y lo ratificó como jefe Civil y Militar. Pero el centro del conflicto era la estructura de la Gran Colombia. Bolívar quería una nación gigante y centralizada; pero Páez y la élite caraqueña sentían que Venezuela estaba pagando impuestos para guerras en el sur que ya no les beneficiaban y finalmente bajo la influencia de los separatistas, Páez prohibió la entrada de Bolívar a territorio venezolano cuando este renunció a la presidencia. Esta decisión marcó el nacimiento de Venezuela como república independiente, pero también dejó una mancha histórica por el trato al Libertador en sus últimos días.
Luego de la formación legal de Venezuela en 1830, para entender la caída política de José Antonio Páez, años después, hay que entender este lineamiento económico: El Legado de la "Ley de Libertad de Contratos" (1834); Esta ley permitía que el interés de los préstamos se pactara libremente y que, en caso de impago, se remataran los bienes del deudor sin considerar su valor real. Al principio generó un auge económico, pero cuando los precios internacionales del café cayeron, miles de agricultores perdieron sus tierras ante los prestamistas. Esto creó el resentimiento popular que alimentó la Guerra Federal (1859-1863), el conflicto que finalmente sacó a Páez del poder.
Páez aprendió a leer y escribir correctamente ya adulto. Durante su presidencia y exilio, se convirtió en un hombre refinado que aprendió a tocar el violonchelo, hablaba francés e inglés y era un apasionado de la ópera durante su exilio en Nueva York, escribió su autobiografía, un documento clave para entender la psique del siglo XIX venezolano. Tras ser derrotado en la Guerra Federal y perder el poder definitivamente en 1863, Páez se estableció en Nueva York. Su vida allí fue una metamorfosis asombrosa. Aprendió inglés y francés con fluidez, algo impensable para el llanero que apenas sabía firmar en 1810. Se convirtió en un asiduo a la Academia de Música de Nueva York. Tocaba el violonchelo y, según crónicas de la época, cantaba arias de ópera en reuniones sociales. Publicó su Autobiografía en 1867, redactada con una elegancia que buscaba limpiar su imagen de "bárbaro" ante la historia.
Páez no vivió como un refugiado olvidado. Fue recibido por el presidente Andrew Johnson en la Casa Blanca con honores de Estado. Se le veía frecuentemente en los círculos de la alta sociedad neoyorquina, donde era admirado como una reliquia viviente de las guerras de independencia americanas. El murió en Nueva York en 1873, a los ochenta y dos años y su vida simbolizo la contradicción venezolana: el guerrero que desea la paz, el caudillo que firma leyes y el llanero que termina sus días en la gran metrópoli del mundo.

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